Una historia que se destila a fuego lento, desde 1938

En cada gota de nuestros aguardientes y licores hay algo más que sabor: hay historia, tradición y alma. Somos la cuarta generación de una familia dedicada al arte de la destilación artesanal, con raíces profundas en Vega de Tera, Zamora, donde todo comenzó hace más de 85 años.

Corría el año 1938 cuando nuestro bisabuelo Santos encendía el fuego de un pequeño alambique de cobre alimentado con leña. Solo con uvas de la zona y con la ayuda paciente de nuestra bisabuela Maria, nacían las primeras destilaciones que iban directamente a manos de los vecinos.

Luego fue el turno de Vicente, su hijo, quien con un caballo, un carro y una determinación inquebrantable, comenzó a recorrer pueblos vecinos para recoger orujo y hollejos de las bodegas. Destilaba solo lo que cabía en dos pozales por día, bajo el ritmo tranquilo de la vida rural, hasta que los tiempos cambiaron. La vieja destilería junto a la carretera N-525 tuvo que mudarse tras varios accidentes, invirtiendo todo lo que tenían por el futuro de la familia.

Ese futuro fue posible gracias al empuje de nuestro abuelo Vicente y nuestra abuela Josefa, que con esfuerzo, visión y mucho corazón, levantaron una pequeña empresa con la que alimentaron sueños, hijos y esperanzas, incluso en los años más duros de la posguerra.

Con la madurez de los tiempos, los hermanos Vicentín y José Antonio dieron un paso más: aumentaron los kilos recogidos, construyeron depósitos subterráneos y sentaron las bases de la primera marca familiar. Así, en 2005, nació “Del Abuelo de Vega”, un homenaje a quienes lo comenzaron todo.

Pero no estaban solos. A su lado, siempre estuvieron dos mujeres excepcionales ( ambas, curiosamente, llamadas Rosa ) que no solo compartían el nombre, sino también el compromiso, la entrega y la ilusión.

Juntos, formaron un equipo. Uno de verdad. Mientras los hermanos impulsaban la parte técnica y estratégica, las Rosas se encargaban de lo más valioso: el servicio a los clientes en la tienda física, esa calidez que hace que un servicio se convierta en una experiencia.

Desde el principio, repartieron el trabajo, los retos y también los logros. La empresa se construyó con bases sólidas en el esfuerzo compartido, la confianza y el cariño por lo hecho.

Pero el camino no ha sido siempre fácil. En 2008, tras el cierre inesperado de la empresa embotelladora, decidimos crear nuestra propia planta, una decisión valiente que nos ha permitido tener hoy control total del proceso, desde el orujo hasta la botella.

Ahí empezó también nuestra historia. Somos Sonia y Dani, la cuarta generación. Nos formamos en administración de empresas, enología y coctelería, combinando tradición y conocimiento para dar un nuevo aire a nuestra empresa familiar. En 2018, tras años de trabajo y colaboración con locales y eventos, presentamos Gin Vega, la primera ginebra de Zamora. Desde entonces no hemos parado de innovar.

Hoy elaboramos más de 20 referencias de bebidas espirituosas: aguardientes, licores, ginebras... Todas ellas artesanas, todas con alma. Cada año recogemos 500.000 kg de orujo, elaborando productos únicos con el cariño y la paciencia que heredamos.

Detrás de cada etiqueta hay una familia. Detrás de cada botella, una historia.

Gracias por confiar en lo que hacemos.